

Castellnovo se encuentra en la comarca del Alto Palancia, a unos 350 metros de altitud, en un territorio que combina una zona de valle con suaves colinas. Su clima es benigno, con veranos e inviernos templados, y su término está salpicado de huertas, frutales y pinares como los del paraje de la Mina, con su fuente y merendero.
El paseo puede comenzar en el paseo de entrada y la Glorieta, continuar hasta la cisterna árabe y recorrer la plaza del Ayuntamiento, la plaza de la Comunidad Valenciana y la plaza del Olmo. La iglesia parroquial de los Santos Reyes, con sus cúpulas de teja azul, y el castillo de Beatriz de Borja, encaramado sobre la roca, son las imágenes más reconocibles del pueblo. El recorrido se completa con la calle San Miguel, el calvario y las ermitas de San Antonio y San Cristóbal.
El primer asentamiento se situaba en la zona del Mal Paso, donde se conservan restos de un poblado íbero y una torre. Con el tiempo la población se trasladó junto al castillo, donde se asienta hoy. Tras la conquista de Jaime I, el señorío pasó a manos de la familia Borja, cuyo recuerdo sigue muy presente en el castillo.
Hoy su economía se basa en la agricultura, sobre todo en los frutales, y en una pequeña industria. Castellnovo es un destino tranquilo y lleno de historia, perfecto para combinar patrimonio y naturaleza en el valle del Palancia.

Durante el segundo y el tercer fin de semana de enero Castellnovo celebra las fiestas en honor a San Antonio, de origen medieval y documentadas desde 1668. Comienzan con la subida del santo a su capilla y terminan con su bajada en procesión, un recorrido iluminado por varias hogueras que culmina con la tradicional bendición de los animales.
