

Fanzara se encuentra en la comarca del Alto Mijares, a unos 230 metros de altitud, en un valle a cuyos pies discurre el río Mijares. El pueblo se sitúa entre el río y la fértil huerta, por un lado, y la montaña rocosa, por otro, con calles empinadas y estrechas. Su clima es mediterráneo y suave por la cercanía del mar, aunque con veranos algo más frescos e inviernos más fríos que en Castellón.
Para conocer Fanzara conviene subir a la ermita del Santo Sepulcro, visitar la iglesia y recorrer el casco urbano hasta el lavadero y la fuente, dejándose sorprender por las formas sinuosas de sus calles. En los últimos años el pueblo se ha hecho conocido por los murales de arte urbano que artistas de distintos países han pintado en sus fachadas, convirtiendo el paseo en un auténtico museo al aire libre.
Fanzara fue fundada poco después de 1238 por los moradores del Castellet, un castillo situado en lo alto de una montaña del término, tras su donación al arzobispo de Narbona junto a otras tierras valencianas. Antes de esa fecha la zona estuvo habitada principalmente por moriscos, que vivieron aquí durante muchos años y dejaron numerosas huellas de su pasado.
Hoy su actividad principal es la agricultura, combinada con trabajos en la industria azulejera, la construcción y algunos servicios. Fanzara es un destino ideal para combinar arte, naturaleza y los baños y paseos junto al Mijares.

El 17 de enero Fanzara celebra San Antonio Abad, patrón de los animales. La fiesta comienza con la bendición de los animales y sigue con la matxà, una carrera de caballos que sortea las hogueras encendidas en distintos puntos del pueblo, encabezada por un jinete que porta el estandarte del santo. Al terminar se reparte un porrat de vino y frutos secos junto a los tradicionales rollos bendecidos.
