

Zucaina ofrece bellos paisajes de montaña, con extensos bosques de pino que dan sombra a numerosas fuentes. El pueblo se asienta en la ladera de un montículo de suaves pendientes que se abre al llano, y su término invita a recorrer senderos entre pinadas, masías y antiguos pilones de devoción que marcan los caminos.
Sus calles son estrechas y se adaptan al terreno, con casas de clara influencia morisca. Los principales edificios son el Ayuntamiento, la Casa Abadía y la iglesia parroquial, y en las afueras se encuentra la ermita de Santa Ana, patrona de la localidad.
De origen árabe, Zucaina es un ejemplo de pueblo musulmán de montaña cuya historia corre paralela a la de los moriscos. Tras su expulsión en 1609 sufrió una fuerte despoblación de la que se ha ido recuperando poco a poco, en dura competencia con el éxodo rural que afecta a las tierras del interior.
Su economía se basa en la agricultura, con el avellano como cultivo principal, algo poco habitual en la provincia. Es un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza del Alto Mijares.

Durante la semana del 15 de agosto Zucaina celebra sus fiestas mayores en honor a la Asunción de la Virgen, cuando el pueblo recupera a muchos de sus hijos y se llena de actos religiosos, música y convivencia. Poco antes, a finales de julio, los vecinos suben en romería a la ermita de Santa Ana, patrona de la localidad, en una de sus jornadas más queridas.
