

Torralba del Pinar se levanta sobre las fuertes pendientes septentrionales de la Sierra de Espadán, que descienden hacia el valle del Mijares. Su término, de gran valor ambiental, rara vez baja de los 700 metros y en varios puntos roza los 1.000. El clima es de transición entre el mediterráneo y el de montaña, con inviernos en los que no es raro ver nevar.
El paseo por el núcleo conduce a la Plaza de la Iglesia y a la iglesia del Santísimo Salvador; a las afueras se alza la ermita de Santa Bárbara, patrona del pueblo. El plano de sus calles conserva una disposición muy antigua que merece recorrerse con calma.
Su origen se discute: unos lo sitúan en una alquería árabe y otros en el siglo XVI, como parte de la Baronía de Ayódar. Un documento del rey almohade Abú Zeyt ya menciona el poblado de Vialeba, y el testamento de su hijo, conservado en la catedral de Valencia, cita el castillo de Vialeba y Torralba.
Hoy sus vecinos viven de los servicios, la construcción y las brigadas forestales, junto a pequeñas explotaciones de hortalizas, cerezos, olivos y almendros. Es un destino perfecto para el senderismo dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán.

Torralba del Pinar honra a su patrona, Santa Bárbara, con unas fiestas de marcado carácter religioso. El día grande, todo el pueblo peregrina hasta la ermita que lleva su nombre, en una jornada de convivencia que reúne a vecinos y a quienes tienen raíces en la localidad. Las celebraciones se completan con los actos dedicados al Cristo de la Agonía.
